¿Cuáles son los beneficios que tienen las pequeñas y medianas empresas (Pymes) registrando su marca en el contexto actual? Esa es la interrogante que responde este artículo realizado por nuestra Socia,  especialista en Propiedad Intelectual, Abogada Andreina Ávila Castillo:

En Venezuela, es notable el peso que tienen la pequeña y mediana empresa en la economía nacional. Hay una fuerte cultura de emprendimiento, siendo que hay, al menos, 1.368.000 pymes, de las cuales hay 56.000 activas en comercio y servicio y 12.000 en manufacturas. Según el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), estas PYMES dan empleo a 9.000.000 de venezolanos (el 73% de los puestos de empleo del país). A nivel global, según el Banco Mundial, representan el 90% de los negocios y generan 7 de cada 10 empleos.

La Organización Mundial de la Propiedad Industrial, OMPI por sus siglas en castellano, es el foro mundial de las Naciones Unidas para los asuntos de propiedad intelectual. Pertenecen a ella 193 países. Sus trabajos de investigación, les ha permitido desarrollar una serie de recomendaciones y servicios en pro de un sistema de protección de la propiedad intelectual más acorde con el mundo globalizado del presente.

Dentro del marco de estos estudios, recientemente la OMPI se ha permitido realizar algunas consideraciones a la Pequeña y Mediana Empresa. Concretamente, el valor de la propiedad intelectual para las PYMEs, se centra en una mejora de la competitividad y en gestión de riesgos. El sistema de protección de propiedad intelectual permite a las empresas:

  • Proteger productos y servicios innovadores;
  • Aumentar la visibilidad, el interés y el valor de sus productos en el mercado;
  • Diferenciar su empresa y sus productos de la competencia;
  • Acceder a información y conocimientos especializados y comerciales;
  • Evitar el riesgo de utilizar involuntariamente contenidos pertenecientes a terceros o de perder, también involuntariamente, información, innovaciones o producciones creativas propias y valiosas. (OMPI Pequeña y Mediana Empresa)

El sistema de propiedad intelectual, como el Derecho en sí, es tradicionalmente territorial. Es decir, una marca registrada en un país, goza de protección dentro del mismo. Sin embargo, hay una tendencia a nivel mundial a estandarizar las normas de los diferentes sistemas de protección. Ese esfuerzo se ve traducido en las legislaciones de data más reciente, y en la adherencia a los tratados internacionales que regulan la materia. Venezuela se encuentra rezagada en este sentido, pero hay verdaderos esfuerzos en optimizar el sistema de protección, como lo es la habilitación de una taquilla virtual por parte del SAPI para la recepción de solicitudes de registro.

Propiedad Intelectual en tiempos de Covid-19

La pandemia del COVID 19 ha sido una oportunidad para explotar la creatividad en las empresas, más allá del marketing. La innovación en servicios y productos es sinónimo de generación de abundantes activos intangibles. Para una empresa en Venezuela, es también una clave para la supervivencia. Contar con una alternativa digital para iniciar trámites de registro, es un verdadero apoyo a las PYMEs que se han visto más afectadas por la situación producto de la pandemia.

La protección de la marca va más allá del mero trámite ante el SAPI. Una correcta asesoría legal, previa a la configuración definitiva de los distintivos de un emprendimiento, es clave para fortalecer la propiedad intelectual de una empresa. Incluso cuando se tiene como norte la expansión fuera de la frontera venezolana, es muy importante lograr la protección dentro del país donde se origina el servicio. No hacerlo, puede dar lugar fácilmente a confusiones con productos o servicios de la competencia. Hacerlo, en cambio, sirve de base para registros en otras latitudes y consolidación del derecho al uso exclusivo de las mismas.

En un entorno tan digitalizado, y en consecuencia tan global, es fácil que los productos o servicios se “pierdan” entre la creciente oferta. Las marcas, lemas comerciales, derechos de autor, ayudan a distinguir los productos y servicios propios, de terceros. Siendo que destaca la que puede blindarse legalmente, goza de la distintividad que exige la ley, y no atenta contra derechos de terceros.

Finalmente, una gran inversión en mercadeo, posicionamiento de marca, material publicitario, puede perderse completamente si nuestros distintivos no pueden constituirse en activos por violar derechos de terceros.

Por otra parte los derechos de autor sobre, por ejemplo, el desarrollo de una aplicación móvil, protección del diseño industrial, una patente de invención o incluso constituir prueba sobre la originalidad de una invención, las franquicias de modelos de negocios, el resguardo de los secretos industriales, son realidades que permiten consolidar la presencia de la PYME en el mercado, ampliar sus posibilidades de obtener financiamiento, y expandir su actividad más allá de las fronteras nacionales.