A pesar de que Venezuela es un país que ha estado pasando por situaciones complicadas en los últimos años, sigue habiendo oportunidades dentro del territorio. La situación política y económica este 2021 parece evolucionar, se estima en un escenario favorable un crecimiento del 4% del PIB este año, siendo el primer crecimiento que ha tenido el país desde 2013, esto debido a que el gobierno se ha estado alejando poco a poco del dogma regulatorio que los caracterizó, a uno más flexible con los privados, relajando ciertas restricciones como el control de cambio y de precios, ya que existe la necesidad de atraer inversión extranjera al país y de generar trabajo, que ha dado como resultado un entorno multi-moneda, donde el dólar y otras monedas extranjeras circulan libremente dentro del territorio nacional.

Venezuela tiene una gran capacidad de recuperación y crecimiento económico, aunque depende de fenómenos como: i) la confianza de los inversionistas, ii) el entorno geopolítico, iii) la posibilidad de implementar cambios estructurales y iv) el contexto de la pandemia.

El país tiene una posición privilegiada en la región, con un clima insuperable, que lo hace el lugar predilecto para explotar la industria turística, y además, el país tiene un plus importante: una población cálida, alfabetizada, (muchos con educación universitaria o conocimientos técnicos) con disposición a superarse.

La existencia de diferentes recursos naturales, v.gr. petróleo, gas, oro, coltán, hierro, así como la existencia de buenas tierras para el desarrollo de la actividad agrícola y pecuaria es otros de los atractivos del país, y pese a las dificultades, tiene una infraestructura con capacidad de crecimiento, los desarrollos previos a los últimos años fueron suficientemente importantes como para “resistir” durante los difíciles tiempos de los últimos 20 años.

Por otro lado, desde el punto de vista legal, el derecho civil y mercantil es muy parecido a los países iberoamericanos, inspirado en el sistema francés y franco-italiano de las obligaciones. El Código Civil y el de Comercio son bastiones importantes de libertad contractual y económica, y aunque no han sido modificados en décadas permiten perfectamente el desarrollo de cualquier modelo de negocios. La autonomía se mantiene hasta nuestros días en cada Código, que delimitan las disciplinas sin confundir las competencias específicas de cada uno.

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