El 11 de marzo de 2020 inició oficialmente la pandemia, con la declaración de la Organización Mundial de la Salud. Así comenzó un período de cuarentena en todo el mundo, incluyendo Venezuela, desde el 13 de marzo, con fecha efectiva de inicio el 16 de marzo. 

La pandemia puso a prueba a la humanidad, en cuanto a las restricciones de la libertad, la inadecuada respuesta internacional y la transformación de la sociedad. 

Desde un punto de vista más corporativo, los cambios han tenido que ver con la dinámica laboral, donde se ha fomentado el trabajo remoto; la casa es la nueva oficina, impactando la manera en que cómo se manejan las organizaciones, en cómo han tenido que incrementar su presupuesto en transformarse digitalmente a pasos agigantados, mientras han reducido espacio de oficina. Esto genera un proceso diferente en las relaciones interpersonales y el impacto en las organizaciones que ya daban por sentado sus dinámicas de trabajos presenciales.

La respuesta internacional 

Las organizaciones internacionales demostraron que no están en capacidad de cumplir sus objetivos esenciales, principalmente por su fracaso en evolucionar junto con la dinámica mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) falló en liderar una respuesta global, y en ser líder cuando se la necesitaba, siendo esto es un síntoma de que la multilateralidad poco a poco fue pasando en segundo plano; Mientras los sistemas económicos están más integrados que nunca gracias a la globalización, ocurre lo contrario en el ámbito político. El auge de gobernantes populistas y nacionalistas en las democracias del mundo, han erradicado el papel que sus líderes tenían en la estructura del sistema internacional, siendo incapaces de liderar. 

La visión multilateral está siendo sustituida por una donde los intereses internos se imponen sobre el resto, quizá de la mano con el incremento de la polarización doméstica y el debilitamiento de la democracia a nivel global. 

Hoy en día, la respuesta al COVID depende del gobierno de turno de cada país. Muchos gobiernos autoritarios aprovecharon la pandemia para aumentar su control a la población, usando el miedo al virus como herramienta.

Los efectos del Covid-19, además de lo sanitario, también fue devastador en la economía mundial, por eso los distintos actores de la comunidad internacional se vieron en la obligación de ofrecer una respuesta oportuna a aquellos sectores más golpeados con la llegada del virus a sus países. Desde programas de recompra de títulos, o estímulos directos para impulsar desde el lado de la demanda.

La pandemia en Venezuela

Una de las cuarentenas más extensas en el mundo ha sido la venezolana, de hecho fueron los primeros cinco meses que se extendió estrictamente. Es el resultado de la dura estrategia del gobierno para retrasar el pico de contagio y tratar de que el tiempo juegue a su favor para tener más información de cómo manejar el virus y su impacto en la población.

La primera etapa fue intempestiva, iniciada prematuramente (primeras 15/16 semanas), demorando el pico de contagio, pero con medias sanitarias deficientes. La segunda etapa, cuando ya los casos positivos empezaron a aumentar, el gobierno buscaba aislar a los contagiados (sintomáticos o no), para tratar de controlar la propagación del virus, con el problema de que los centros de aislamiento no poseen la capacidad necesaria, por lo que su colapso era inminente, al igual que la clínicas y hospitales.

Luego de ciertas fluctuaciones en los indicadores, los últimos 3 meses de 2020 y el principio de 2021, se evidenció una flexibilización de la cuarentena, bajo un método llamado 7+7 en el que algunos sectores funcionaban una semana si otra no.

Durante el tiempo tan extenso de confinamiento, el país experimentó todo tipo de medidas para evitar la propagación del virus, tales como las tomadas por el gobernador de Miranda (compras en el supermercado por número de cédula). Ensayo y error.

Mientras algunos países ofrecieron estímulos a la economía, planes de ayudas a las empresas, y ayudas directas a los ciudadanos; en Venezuela no hubo ninguna ayuda fiscal a las empresas, ni al ciudadano. Venezuela atraviesa una larga hiperinflación y más de 7 años continuos de caída de su PIB, junto con la caída de la producción petrolera; ponen al país en una situación de vulnerabilidad ante la ya existente crisis humanitaria. 

El derecho y la pandemia

La pandemia ha traído como consecuencia restricciones y limitaciones. Aplicaciones de multas en caso de ciertas infracciones en algunos países, y en otros incluso el arresto. Se ha generado mucho abuso de poder a nivel global.

Los derechos fundamentales han sido notoriamente restringidos por los Gobiernos mundiales, así: i) la libertad de tránsito bien por las restricciones o cierres de fronteras, o hasta de una localidad a otra; ii) la libertad o el derecho de asociación para evitar los contagios, iii) la libertad de empresa por las restricciones al comercio, que van desde las horas o días que pueden permitirse trabajar, hasta el aforo permitido en ciertos lugares como cines, teatros o restaurantes. 

La garantía de acceso a bienes y servicios públicos de calidad, o el derecho a la salud, incluso el derecho a la vida ha sido cuestionado. El colapso de los sistemas de salud mundial dejó al descubierto que ese acceso en todo caso es muy limitado, y hoy sin discusiones académicas que se están presentando. 

A nivel corporativo, y más específicamente en Venezuela, ya antes de la pandemia era un país donde reinaba la incertidumbre, la toma de decisiones en las compañías siempre estaba sujeta a posibles cambios súbitos. Guiar una empresa/negocio en tiempos de crisis profunda, significa tomar decisiones que impactan considerablemente a la compañía y sus empleados. Y los empresarios con operaciones en Venezuela lo saben muy bien.

Con el auge de la pandemia, esta incertidumbre se ha incrementado considerablemente, significando que las decisiones tomadas en el entorno de los negociosos están bajo mucho escrutinio, y las compañías necesitan decidir entre si están obligados a seguir lo que dicen sus contratos, o si algunas acciones puede ser excusadas, como por ejemplo:

  • Bajo una cláusula aplicable de fuerza mayor o disposición leal como el Artículo 79 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Contrato de Compraventa Internacional (CISG); o
  • Bajo disposición o principios de ley civil, como frustración, imposibilidad o cláusula rebus sic stantibus, de la cual se discute su aplicación en Venezuela.
  • También la capacidad de cumplir las obligaciones de la empresa, requiere de una medida más drástica: la reestructuración o quiebra.

Las empresas, sus directores y funcionarios, deben tener en cuenta que sus decisiones pueden enfrentar desafíos legales en cualquier momento. El entorno regulatorio está cambiando rápidamente, y Venezuela no es la excepción. Se estima que la nueva Asamblea dicte nuevas medidas que incluyen un posible Código de Comercio, una regulación del Teletrabajo, regulación de las telecomunicaciones, las inversiones, el derecho de los hidrocarburos, entre otros. 

Cambios y tendencias

  • Las relaciones interpersonales, la manera en que se recibe la educación, o cómo se conduce una reunión. El networking de trabajo y el consumo. Hemos pasado de grandes conciertos a consumir más streaming, o de ir a restaurantes a ordenar comida en casa. La transformación digital es la norma.
  • Estos cambios relacionados en el ámbito laboral generaron modificaciones en la perspectiva del mercado inmobiliario. Observamos cómo mientras en San Francisco (EEUU), las grandes empresas tecnológicas redefinen muchas cosas sobre el territorio que conforman Silicon Valley, al mismo tiempo en zonas más baratas de otras ciudades en Estados Unidos se generó una oportunidad de crecimiento por la compra de propiedades de personas que ya no necesitaban permanecer en las grandes ciudades.
  • En Venezuela, a pesar de la paralización de los primeros meses de cuarentena radical decretada, el mercado inmobiliario vio un repunte a nivel de alquiler de los inmuebles en las distintas zonas del país. 
  • La industria petrolera fue testigo de una caída en el precio de hasta un 24% con la llegada de la pandemia, viviendo un episodio drástico en abril cuando los números llegaron a negativos por primera vez en la historia. El exceso de oferta, la incertidumbre y la saturación de los almacenes, provocaron una tendencia a la baja de los precios del barril en los distintos mercados, por otra parte, en Venezuela las exportaciones de crudo llegan a su punto más bajo con poco más de 300.000 b/d y ningún taladro en funcionamiento; aunque paulatinamente han ido incrementándose hasta superar los 500.000b/d. 
  • La Pandemia nos ha obligado a acercamos más a lo local, a fomentar el consumo local. Las restricciones de viajes impuestas han hecho que las personas aprecien lo que tienen más cerca, incluso más el turismo “natural” se prefiere visitar parques naturales, playas o montañas que ciudades concurridas. Esto tiene un impacto en el sector turismo, y existe un gran potencial para el sector. 
  • Existen riesgos y oportunidades, hay que saber identificarlos.

La pandemia continúa

Algunos países han logrado arrancar campañas de vacunación exitosas, como el caso de Israel. Otros están muy lejos de lograrlo, por diferentes razones. 

Hoy, se conocen nuevas cepas, y el virus sigue cobrando vidas; estamos más cerca y más lejos de estar fuera de peligro. 

La campaña de cuidarse sigue más vigente que nunca.