La crisis generada por el virus COVID-19 y los retos geopolíticos son analizados por la Jefe de análisis político del Departamento de Análisis Estratégico de Riesgo, politóloga Ana Milagros Parra en el siguiente artículo: 

Incertidumbre. Esa es la palabra que define estas últimas semanas. El nuevo brote de Coronavirus reta a los gobiernos actuales a actuar para solventar esta crisis lo antes posible, convirtiéndose en un reto para la comunidad internacional. Sin embargo, quizá llegó en el peor momento; los cambios geopolíticos que han estado ocurriendo en los últimos años, y han modificado la dinámica internacional de forma drástica, haciéndonos poco efectivos en la resolución de crisis globales como la que estamos viviendo ahora.

Aumento del nacionalismo

Mientras los sistemas económicos están más integrados que nunca gracias a la globalización, ocurre lo contrario en el ámbito político. El auge de gobernantes populistas y nacionalistas en las democracias del mundo, han paulatinamente erradicando el papel que sus líderes tenían en la estructura del sistema internacional, siendo incapaces de liderar. La visión multilateral está siendo sustituida por una donde los intereses internos se imponen sobre el resto, quizá de la mano con el incremento de la polarización doméstica y el debilitamiento de la democracia a nivel global. Donde al mismo tiempo, son caldo de cultivo para pensamientos y liderazgos xenófobos.

La cooperación entre países va en picada

Incluso entre aliados (e.j EE.UU/UE – UE/UK), fruto de lo mencionado en el punto anterior.

Incapacidad de respuesta de las instituciones internacionales

La mayoría de las instituciones internacionales actuales se crearon como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, por lo que están diseñadas con base en la estructura internacional imperante en ese entonces. Como mencioné en el punto anterior, los Estados han cambiado radicalmente, siendo las demandas de la comunidad internacional distintas a las que dichas instituciones pueden satisfacer. El orden mundial imperante cuando fueron creadas las instituciones no es el de ahora. En medio de esta crisis mundial, su incapacidad de evolución dejaron al descubierto la imposibilidad para coordinar una solución conjunta.

El orden del comercio internacional está bajo presión (orden liderado por Estados Unidos):

Mucho se ha hablado sobre cómo Estados Unidos ha ido dejando a un lado su rol como “líder mundial”, mientras China lo busca reemplazar o por lo menos, competir con el orden liderado por Estados Unidos, buscando tener mayor influencia económica, hasta creando sus instituciones paralelas al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Las tensiones entre Estados Unidos y China están en su pico mayor, y sin intención de sus gobiernos en aliviarlas. Sin embargo, cabe destacar que a pesar de la influencia que pudiera estar ganando China, el tamaño de su economía no es comparable con la de Estados Unidos (el PIB per cápita de China está en el lugar 89 con $11,868 por persona, mientras que Estados Unidos está de décimo, con $53,000 por persona)

Es posible que estemos viviendo la crisis mundial más grave de nuestra generación, que llegó en un momento donde las estructuras de integración están más débiles que nunca. El CODIV-19 se convirtió en el factor exógeno que amenaza la (débil) dinámica internacional, y que le exige a los gobiernos del mundo tomar decisiones acertadas o por lo menos, estratégicas, para no perder apoyo dentro de sus fronteras.

El enemigo común es el mismo; todos los Estados están dentro del mismo barco frente al virus. Crisis globales necesitan soluciones globales, ¿lograrán coordinarse y encontrar una?